Esta serie de fotografías está inspirada en una fotografía de Luigi Ghirri, fotógrafo italiano (1943-1992), realizada en 1989 en Argine Agosta. La casa que parece flotar en la laguna de Comacchio llevó mis recuerdos a las casitas de labor de la Albufera de Valencia.
He intentado imaginar cómo habría sido la mirada de Luigi Ghirri si hubiese recorrido los arrozales de la Albufera de Valencia en el periodo en el que están inundados. En esa época el paisaje se nos presenta como un inmenso espejo en el que la mirada se pierde hacia un infinito azul, limpio, luminoso, vital, en contraste con las nieblas de la llanura Padana y la desembocadura del Po.
En un lugar así, en el que los límites desaparecen, donde el cielo y el agua se confunden, sólo las pequeñas casitas dibujan recorridos visuales en la inmensidad, como si fuesen puntos de referencia mínimos que atraen nuestra mirada y nos recuerdan que es un paisaje habitado. Al igual que las pequeñas manchas negras en los atlas nos permiten viajar mentalmente de isla en isla, el recorrido por las innumerables casitas de los arrozales de la Albufera conduce nuestra memoria por un paisaje enraizado en una tradición secular.
Forma parte del libro Visioni ai margini di Ghirri.